Los reguladores de tensión se clasifican en:
a) Reguladores de
tensión serie o lineales
Controlan la tensión de salida ajustando continuamente la caída de tensión en un transistor de potencia conectado en serie entre la entrada no regulada y la carga.
Puesto que el transistor debe conducir corriente continuamente, opera en su región activa o lineal.
Aunque son más sencillos de utilizar que los reguladores de conmutación, tienden a ser muy ineficientes debido a la potencia consumida por el elemento en serie.
Su eficiencia es alrededor del 20% y solamente resultan eficaces para baja potencia (< 5 W).
b) Reguladores de conmutación
Utilizan un transistor de potencia como conmutador de alta frecuencia, de tal manera que la energía se transfiere desde la entrada a la carga en paquetes discretos.
Los pulsos de intensidad se convierten después a una corriente continua mediante un filtro inductivo y capacitivo.
Puesto que, cuando opera como conmutador, el transistor consume menos potencia que en su región lineal, estos reguladores son más eficientes (hasta el 80%) que los lineales; además, son más pequeños y ligeros.
Estos reguladores se pueden diseñar para operar directamente sobre la tensión de la red rectificada y filtrada, eliminando la necesidad de utilizar transformadores voluminosos.
El precio que se paga por estas ventajas es una mayor complejidad del circuito y un mayor ruido de rizado.
Los reguladores de conmutación se utilizan especialmente en sistemas digitales, donde a menudo es mucho más importante una alta eficiencia y un peso bajo que un rizado de salida pequeño.
La tendencia actual en el diseño de fuentes de alimentación de varias salidas es utilizar reguladores de conmutación para aprovechar sus ventajas y utilizar después reguladores en serie para conseguir tensiones más limpias y mejor reguladas.
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